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viernes, 14 de octubre de 2011

Crecimiento-Sostenibilidad-Decrecimiento






Crecimiento - Sostenibilidad - Decrecimiento


En el debate actual sobre pensamiento ecológico, la cuestión de la sostenibilidad está dejando paso al debate sobre decrecimiento, iniciado en Francia por Serge Latouche, con el antecedente de los estudios del economista rumano, trasplantado en Estados Unidos, Nicholas Georgescu-Roegen, autor de THE Entropy LAW AND THE ECONOMICO PROCESS (1971).
Son cada vez más los economistas convencidos de que el modelo clásico de crecimiento nos lleva a un callejón sin salida. No se puede crecer indefinidamente en un sistema finito (como es el planeta Tierra), porque se agotan inevitablemente los recursos. El crecimiento produce trabajo y riqueza (al menos riqueza a corto plazo), pero también daña el futuro del planeta y nos lleva a la destrucción del entorno (que es un capital disponible que estamos destruyendo), por lo que estamos actuando sobre la base de 'pan para hoy y hambre para mañana'. Sin crecimiento económico aumenta la pobreza, pero con crecimiento económico aumenta la destrucción del planeta. Y hasta ahora no sabemos cómo salir de esta contradicción.
Por ahora se enfrentan tres modelos macroeconómicos: las políticas de crecimiento, el desarrollo sostenible y las políticas de decrecimiento que, en este texto, trataremos de resumir ayudándonos del esquema publicado por Joan Mallart y Navarra en la revista 'Escuela Catalana 'de enero de 2008, que retoma un esquema anterior publicado en' No pasarán '(octubre, 2004) y' La Décroissance '(octubre, 2004), para resumir brevemente una visión personal del problema.


1 .- POLÍTICAS DE CRECIMIENTO:
Se caracterizan por incentivar el consumo, de una manera más o menos keynesiana-es decir con una participación directa del poder público a través de políticas que hacen imposible el ahorro de los particulares ('el rentista es el cuentacorrentista'), obligando consumir para no perder el valor del dinero. Consumir produce puestos de trabajo y hay que consumir no importa porque, empleando si es necesario todo tipo de herramientas de control psicológico (marketing). Las obras públicas (carreteras, trasvases) ayudan a las grandes empresas, se potencia el transporte privado y, sobre todo, se trabaja con un concepto clave: la obsolescencia programada ': las cosas deben dañar rápidamente para poder gastar más: la moda y los medios de comunicación actúan como aliados en la tarea de hacer crecer el consumo, creando necesidad.
En el esquema de Mallart, las políticas de crecimiento incentivan:
1 .- El automóvil privado, las carreteras y las obras públicas.
2 .- La fabricación de objetos frágiles para que se compren nuevos deprisa (obsolescencia programada).
3 .- El consumo universal, incluso dando una prima a los parados.
4 .- La enfermedad (que es un negocio para la industria farmacéutica) en lugar de la prevención sanitaria.
5 .- La guerra y las industrias del armamento como motores económicos.
6 .- La polución ambiental sin mala conciencia (al revés: la contaminación es considerada como signo de 'prosperidad'). Ninguna conciencia de futuro ('en el futuro todos estaremos muertos').


POLÍTICAS DE DESARROLLO SOSTENIBLE
El crecimiento sostenible (o 'sostenibilidad'), deriva del documento OUR COMMON FUTURE (1987) Naciones Unidas, que lo define como aquel que permite el desarrollo razonable de las generaciones futuras ', pero como tal esta definición resulta oscura-y lo será hasta que no supiéramos qué significa en concreto la palabra 'razonable' en este ámbito. Es por eso que se suele concretar que "sólo es sostenible la actividad que no exceda la capacidad de carga de los ecosistemas '.
Sostenibilidad significa uso no destructivo de un recurso, pero cada vez hay más dudas sobre si resulta posible trabajar a partir de este criterio en un mundo de consumo intensivo y de superpoblación. En síntesis, sostenibilidad significaría, siguiendo una vez más Mallart en versión libre:
1 .- Continuar aumentando el tráfico, pero ahora en sistemas de transporte combinado (coche + tren).  
2 .- El consumo 'responsable' que no se cuestiona su intensidad y le basta 'reciclando'. Hacer negocio con productos biológicos ('verdes') a menudo más caros que conmueven la mala conciencia de los burgueses sensibles.
3 .- Crear puestos de trabajo 'verde' para los parados (vigilancia de espacios forestales, reciclaje, plantaciones), pero sin poner en duda el sistema técnico que estructuralmente produce desempleo.
4 .- Consumir medicinas dulces, pero no cuestionar el ámbito social de la salud, ni el formato industrial.
5 .- La guerra 'por razones humanitarias' como motor económico, pero con el uso de las ONG como 'servicio posventa' de la industria de las armas.
6 .- Promocionar la 'mala conciencia' ambiental, pero sin romper con las causas que la producen. Subvencionar las empresas que contaminan para que que también descontaminen (y así ganan dos veces). Miedo al futuro.
En definitiva, el crecimiento sostenible no pone en cuestión la ideología del progreso tecnológico como motor social, se plantea las consecuencias morales del modelo tecnológico pero no es capaz de romper con él.


POLÍTICAS DE DECRECIMIENTO       
En este contexto, las propuestas de decrecimiento significan una ruptura revolucionario allí donde la sostenibilidad es reformista. El decrecimiento implica una apuesta decidida por un tipo de vida centrada en la sobriedad. Hay 'descarbonizar' el sistema energético y, simultáneamente, 'desmaterializar' la economía, valorando temas como la calidad de vida, el ocio, la salud, la cultura y las relaciones sociales. Si en la era industrial y en el paradigma del crecimiento del hombre ha querido dominar la tierra, ahora lo más importante será vivir en armonía.
Volviendo una vez más en el esquema, las políticas de decrecimiento incluyen:
1 .- Una apuesta decidida por el transporte público (bus, trenes y planes de compartir vehículo) que incluye fuertes impuestos sobre la gasolina.
2 .- Favorecer la producción y el consumo local de alimentos y de servicios. Recuperar el sabor de los productos naturales y de temporada.
3 .- Garantizar un salario social (tierras, vivienda ...) a todos para facilitar la autonomía personal. Fabricar productos 'que duren', sólidos y reparables.
4 .- Adoptar una higiene natural y preventiva. Eliminación de los productos tóxicos.
5 .- Tribunales de guerra para los productores de armas.
6 .- Eliminar la contaminación desde la misma raíz: cerrar fábricas y reducir la población del planeta.
En definitiva, una tesis de decrecimiento incluye una gran dosis de economía moral y de valores compartidos. Poner en movimiento sentimientos de colaboración donde ahora hay competencia y optar por ser 'en lugar de poseer, resulta, ciertamente, más fácil de proponer que de realizar cada día. 


ESTO DEL DECRECIMIENTO ES POSIBLE?
Los decrecentistas consideran que, si no es posible (de momento), como mínimo es deseable ya ahora. En un mundo en el que el 80% de los recursos están en manos del 20% de la población resulta imprescindible preguntarse si no ha llegado la hora de detener el crecimiento.Hay dos cuestiones a considerar en este ámbito y hay que hacerlo pronto. Reconsiderar los fundamentos biológicos del progreso es una necesidad de supervivencia: el cerebro humano está orientado a acumular (quien más azúcar acumula, para hacer sinapsis cerebrales, mejor sobrevive en la naturaleza). Pero nuestro cerebro no está diseñado para la abundancia y continúa acumulando cuando no nos hace ninguna falta-y cuando más bien resulta contraproducente. El segundo problema tiene que ver con un anticapitalismo muy primario que ve en el mercado el origen de todos los males, sin captar el hecho de que los mercados también se purgan (por vía de la crisis) cuando crecen demasiado.
Podría haber un 'decrecimiento apocalíptico' si se produjeran guerras mundiales por el control de recursos escasos porque nos hemos vuelto excesivamente dependientes de una sola materia prima: el petróleo. Por ahora sólo podemos imaginarnos este escenario en términos hobbesianos de 'guerra de todos contra todos'. Imaginemos un colapso de civilización por una crisis ecológica. El pánico por una caída incontrolada de las bolsas y por la pérdida del valor del dinero sería un terreno fértil para los integristas religiosos ('el Apocalipsis ya llega, hermanos!') Y para políticas totalitarias y militaristas, apoyadas por los partidarios de la ley y el orden. En las tesis del crecimiento implícita la idea de una crisis ecológica paralizante y totalitaria. El crecimiento nos lleva al colapso y al club de los dinosaurios.  
Pero también podría haber un decrecimiento reformista: una opción personal por la simplicidad voluntaria que, guste o no estará vinculado a la cultura, ya un estilo de vida minoritario (que nadie sabe si es posible hoy, en la era de las masas ). El decrecimiento tiene por delante una larga temporada de experiencias piloto sobre grupos minoritarios que practican una sobriedad voluntaria. La pregunta es si la ética (el cerebro racional) puede imponerse al cerebro reptil y acumulativo.     


Visita: 14/10/2011

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